jueves, 7 de junio de 2012

EL FIN DE ANÁLISIS Y SUS CONSECUENCIAS PARA UN ANALISTA[1]

“Sean ustedes lacanianos, si quieren. Yo soy freudiano.” Dice Lacan en el seminario de Caracas. ¿Qué quiere decir esta provocación? Si bien plantea que sus tres: real, simbólico e imaginario ya están en Freud, también entra con todas sus armas a criticar la segunda tópica a la que asegura faltar la topología. El “si quieren” de su enunciado ha sido un llamado que por años hemos aceptado, pero ¿qué sería ser lacaniano? Justamente contar con el campo del goce al que se refiere en el seminario 17 así: “En lo qué respecta al campo del goce, que lamentablemente no se llamará nunca -porque seguramente no voy a tener tiempo ni para esbozar las bases- que no se llamará nunca el campo lacaniano, como yo había anhelado en lo que respecta al campo del goce hay algunas observaciones para hacer”[2] campo del goce al que se tiene acceso vía el final del análisis entendido como el bordeamiento literal del real que constituye dicho goce. Por lo tanto esto nos lleva al Deseo del analista.

Pero ¿cuándo hay un final de análisis? No podemos decir que sea cuando se han agotado los síntomas, es probable que justamente allí sea cuando empiece el verdadero análisis, ese que lleva a un sujeto hasta el campo de lo Real. El final tiene que ver con otra cosa, con el acercamiento a un saber distinto al de la articulación significante, un saber de la letra que ha quedado como marca final, pero también  ha sido inicial en la constitución subjetiva, marca que hace agujero para el sentido, se trata de la marca de una hiancia constitutiva.

En nuestras discusiones sobre estos temas podemos apreciar dos posiciones contrarias frente a lo que Lacan ha querido transmitirnos sobre el final y el deseo del analista. Para unos, el deseo no es sin el final, para otros están totalmente separados. ¿Qué se argumentaría tanto para una como para otra posición? Sólo recuerdo un recurso de autoridad, Lacan en la nota a los italianos de 1974 en la que dice:

"El analista, si se criba en el desperdicio que he dicho, es gracias a que tiene una idea de que la humanidad se sitúa en la buena fortuna (es donde está sumergida; para ella no hay más que buena fortuna), y es en lo que debe haber circunscrito la causa de su horror, el suyo propio, el de él, separado del de todos, horror de saber (…) Desde ese momento, sabe ser un desperdicio. Es lo que el análisis ha debido, al  menos, hacerle sentir. Si ello no le lleva al entusiasmo, bien puede haber habido análisis, pero analista ni por asomo. Es lo que mi “pase”, bien reciente, ilustra a menudo: lo bastante para que los pasadores se deshonren al dejar la cosa incierta, a falta de lo cual el caso cae bajo el peso de una declinación cortés de su candidatura".[3]

Voy a destacar varias frases en este párrafo interrogándolas:
  1.      ¿Qué quiere decir Lacan con que el analista se criba en el desperdicio?
  2.         ¿Qué sería el horror de saber circunscrito?
  3.         ¿Cómo se entiende la expresión “sabe ser un desperdicio”?
  4.     ¿Es que no basta con que se haya circunscrito el horror de saber, con que se sepa ser un desperdicio para que haya analista puesto que Lacan exige que haya entusiasmo?
  5.      ¿Cómo se puede entender esto del entusiasmo?
  6.         ¿El final es con el entusiasmo, implica esto que el deseo del analista conlleva el entusiasmo?
Trataré de responderme estos interrogantes. Empecemos con lo del desperdicio.  La expresión desperdicio la ha empleado Lacan en su obra vinculada con el objeto ", haciendo sinonimia con el de desecho, ambos nos llevan a la idea de que el objeto " que escapa al discurso, es un desperdicio del orden simbólico, lo que queda como real. Ahora bien, en la proposición del 9 de octubre de 1967 Lacan ha explicado, por la vía de una ecuación matemática, la forma como se llega al desperdicio, al desecho y lo que esto implica: la destitución subjetiva y el deser del analista, pero lo más importante, es que él se está refiriendo al final del análisis, lo cito: “ Con lo que llamé el final de la partida, estamos-por fin- en el hueso de nuestro discurso de esta noche. La terminación del psicoanálisis llamado en forma redundante didáctico es, en efecto, el paso del psicoanalizante al psicoanalista”[4]. Sigue a continuación su propuesta de ecuación, que ya expliqué en otro trabajo, lo que quiero resaltar es que aquí en el 67 hace coincidir el deseo del analista, que es el paso de psicoanalizante a psicoanalista, con el final. ¿Qué ha pasado entre 1967 y 1974, qué ha variado en el pensamiento de Lacan en estos  7 años? La posible variación sería la introducción del entusiasmo, pero también podemos preguntarnos si decir analista equivale a decir “Deseo del analista”. Voy a proponer una lectura para someterla a discusión. Si hay final, hay Deseo del analista, pero no siempre analista practicante,  de esta manera lo que trato de decir es que siendo el “Deseo del analista” una función lógica aislada al final, no necesariamente tiene que ser un ejercicio práctico, el ejercicio de analizar a otros, es decir puede haber “Deseo del analista” pero no un analista en lo práctico.

Vistas las cosas así, cuando Lacan en la proposición dice que “esta sombra espesa que recubre ese empalme del que aquí me ocupo, ese en el que el psicoanalizante pasa a psicoanalista, es aquello que nuestra Escuela puede dedicarse a disipar”[5]. Se refiere a lo que el cartel del pase debe descifrar de los testimonios, es decir, si hubo la ecuación por Lacan planteada. Pero cuando en la nota italiana hace referencia al pase, nos dice que este ilustra a menudo justamente que puede haber habido análisis pero no analista por la falta del entusiasmo.

Ahora bien pudiéramos decir que “Deseo del analista” y analista son dos términos indisolubles, lo que nos llevaría a pensar que Lacan especifica algo más sobre el final en el 74 y es que surge el entusiasmo como efecto del final o de la ecuación planteada en el 67. Además podríamos pensar que  cuando Lacan dice que  puede haber análisis, es decir terapia, reducción de síntomas etc. Pero no se llegó al punto de la “función” como UNA OPERACIÓN QUE SE DA AL FINAL, Por eso Lacan dice que se requiere del entusiasmo, pero entusiasmo no es ganas , la función deseo-del-analista no es algo que tenga que ver con una decisión de la voluntad.

En la nota italiana el Deseo del analista está asociado al deseo de saber; la pregunta sería por la clase de saber de la que se trata. Creo entender que se trata de un saber en lo real que se puede mediodecir como: no hay proporción sexual, pero un saber que él enuncia como, lo cito¨”Naturalmente, ese saber no está ya preparado. Porque hay que inventarlo.”[6] ¿Cómo así que el saber hay que inventarlo? Pues justamente es esta palabra la que quiero proponer como vinculada a la de entusiasmo, es decir el análisis ha llevado a un sujeto a saberse el desecho de la humanidad, puesto que a esta no le interesa este tipo de saber, para llegar allí, como dije antes, ha podido realizar una ecuación con los sabidos resultados, pero hace falta algo más para que el Deseo del analista se presentifique, que haya entusiasmo, es decir, que el hablanteser admita la posibilidad de la creación de lo que Lacan llama “un significante nuevo”, en su seminario 24 en el que leemos una propuesta de final como el saber-hacer-allí que de alguna manera tiene que ver con la creación. Se trataría de hacer uso de una palabra recibida del Otro, “para otro uso que aquel para el cual fue hecha”[7] así como el chiste, nos enseña él, por eso el final tiene que ver con el chiste también.

Se trata entonces de ser un poco poetas, es la tesis de mi texto en el que intento articular la poesía y el psicoanálisis siguiendo a Lacan, justamente en este seminario 24 afirma que “No hay más que la poesía , se los he dicho, que permita la interpretación.  Es por eso que yo no llego más, en mi técnica, a lo que ella sostiene. Yo no soy bastante poeta, No soy bastante poate”[8]. El hablanteser que llegue lo bastante lejos para reconocer su acto creador, de alguna manera es poeta, pero no lo suficiente para decirse así, ni siquiera analista, tal vez sólo analizante por siempre, tal como Lacan se nombra.

Se trata de “Un significante nuevo que no tendría ninguna especie de sentido, eso quizá sería lo que nos abriría a lo que, de mis palurdos, yo llamo lo real”[9] dice Lacan finalizando este seminario, ya sabemos que un significante tal es lo que él llama la letra, esa que bordea el saber y el goce.

Es por esto que Lacan propone una ética, articulada al final, como la ética del bien-decir del gay scavoir, término que debemos a Nietche quien escribe la Gaya ciencia.

Propongo pensar este entusiasmo relacionándolo  con la propuesta de Lacan del seminario 24 de la creación de un significante nuevo. Siendo el final indisoluble de la  ética y siendo esta la del bien-decir o gay scavoir como lo llama Lacan.

El gay saber o gay scavoir o gaya ciencia es un término que alude a la poesía provenzal de los trovadores, modelos de sublimación para Lacan, en su arte Lacan ve la jovialidad, la alegría a pesar de que el poema mismo es un límite al goce absoluto puesto que la dama del amor cortés permanece inaccesible. Esta expresión, saber jovial, bien podríamos relacionarlo con el entusiasmo puesto que ambos son palabras sinónimas, ambas tiene que ver con el final del análisis, lo que nos llevaría a pensar que se refieren a lo mismo.

Entonces se trata del encuentro con lo Real frente al cual se sitúa un saber, un significante creado que no apunta más a ningún sentido. En Televisión Lacan responde a una pregunta por la energía y los afectos y es ahí donde introduce el gay saber, el saber jovial, de esto había hablado en el seminario siete refiriéndose a los trovadores.

Dicho de otra manera para que haya analista debe haber el entusiasmo, es decir, la jovialidad que introduce un decir verdadero sobre lo real, una invención se hace necesaria entonces.
Volvamos a los interrogantes no respondidos
  1.       ¿Qué sería el horror de saber circunscrito? Ya podemos decir que el horror tiene que ver con percatarse que no hay proporción sexual, no hay una garantía del Otro, no hay un saber en lo real que empuja la búsqueda psicoanalítica, hay que inventarlo.
  2.       ¿Cómo se entiende la expresión “sabe ser un desperdicio”? Saber ser un desperdicio tendría que ver con que, habiendo despejado la ecuación propuesta por Lacan, se descubra resto de la humanidad por la diferencia absoluta frente al saber a la que se ve confrontado en el final, un resto que no puede nombrarse pero que da cuenta de su ser. ¿Es que no basta con que se haya circunscrito el horror de saber, con que se sepa ser un desperdicio para que haya analista puesto que Lacan exige que haya entusiasmo? Sí es necesario el lado de la invención para poder saber-hacer-allí con lo real, como expliqué antes.
  3.      ¿Cómo se puede entender esto del entusiasmo? La exposición da cuenta de la respuesta al vincular el entusiasmo con el saber jovial.
  4.      ¿Si hay final pero no entusiasmo no hay Deseo del analista? Creo que justamente el Deseo del analista es el paso que lleva del horror al entusiasmo y al mismo tiempo lo que permite que la satisfacción por el deber de bien decir, ponga un límite a un trabajo, pero al mismo tiempo sea punto de partida para otro.
     Ahora bien, la convocatoria dice: “El fin de análisis y sus consecuencias para un analista”. Creo que es hora de redondear el asunto. Podemos enumerar las consecuencias del final, a la luz de lo expuesto.


  1.            No hay analista sin final porque este es el que permite el encuentro con el horror y el paso a la creación de un punto de real que permita alojar el Deseo del analista.
  2.      El final no permite levantar la urvedragung, la represión originaria de un ª tomado del Otro a partir del cual se constituyó el sujeto, lo que permite es una ficción, la creación de un significante sinsentido, letra que resulta de la rasuración del sentido hecha por años de asociación libre. Invención o creación marcada por el entusiasmo que hace al analista, invención necesaria para circunscribir lo real con un saber que pone límite al goce.
  3.      Es por esta invención que un final de análisis no deja melancólico a un sujeto, ni deprimido, todo lo contrario el entusiasmo lo lleva a la jovialidad, considero que es esto la base para la transferencia de trabajo.
  4.       La última y más importante consecuencia es que los analistas nos veamos movidos a repetir que el trabajo hay que llevarlo hasta el final para tener una cierta garantía de continuidad de la existencia del discurso analítico.

 [1] Trabajo presentado en el espacio Escuela el 20 de marzo de 2012
[2] Lacan J., El Reverso del psicoanálisis. Editorial Paidós, Argentina, 1992, p. 86
[3] Lacan j., Nota Italiana. En: Los textos fundadores, directorio  de la Internacional de los Foros del Campo lacaniano 2008-20010, p 301
[4] Ibid., p 275
[5] Ibid., p276
[6] Ibid., 302
[7] Lacan J., Seminario 24,  lección del 3 de abril de 1974, no establecido
[8] Lacan J., Seminario 24,  lección del 17 de mayo de 1977, no establecido
[9] Ibid.